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martes, 25 de enero de 2011

Estas navidades me siguen rondando

Justo hace un mes que comenzó la Navidad y todavía me siguen ronroneando en mi cabeza imágenes y momentos. Quizás sea porque tenía esta entrada pendiente, pero lo dudo. Más bien porque han sido especiales, atípicamente tópicas.

Han estado presentes los grandes clásicos de cada año: el paréntesis malagueño, con su lote de comer, sus partidas de continental, los aguinaldos y toda la parafernalia que los rodea y la única salida de casa, al cine, por segundo año consecutivo. La noche de fin de año, con un guión espontáneamente diseñado y seguido por todos desde que tengo uso de razón y que por eso me mola tanto. El amigo invisible con mis niñas. Los Reyes Magos, siempre mágico... En fin, ese cocktail emocional que necesito durante esos días para ser feliz.

Pero también ha estado repleto de novedades, sorpresas, noticias de última hora y fusión gastronómica-cultural catalanofinesa.

Yo me llevé al sur conmigo un pedacito de Finlandia y mi hermana hizo lo propio desde Barcelona, donde está estudiando durante este curso. Juntas hicimos un popurrí que nos quedó la mar de mono.

Por mi parte hubo Gloggi (con pasas y almendritas), salmón, Juustoleipa (pan de queso), galletas de jengibre, korvapuustit y Koskenkorva (algo parecido al vodka).









Y ella nos deleitó con una deliciosa sopa de Galets y con una tradición catalana, el Cagatió, que nos dejó multitud de chucherías. Pobre, menuda paliza se llevó...





Y hubo un nacimiento inesperadamente adelantado (¡Bienvenida Daniela!)



Bodas con piñata (Cuántos recuerdos y qué gran noche...)




Y escala en Barcelona con cicerones que más quisiera cualquier Lonely Planet





Unas Navidades geniales. Perfectas.

jueves, 19 de agosto de 2010

Índice de natalidad finlandés

Esta mañana me he puesto a mirar las estadísticas de nacimientos en Finlandia y compararlas con el resto de Europa. Me ha dado por ahí. Es curioso que, con la cantidad de niños que se ven por Helsinki, el índice de natalidad no alcance el 11 por mil.

La realidad es que la natalidad es muy baja en toda Europa pero no es Finlandia precisamente de los países que se encuentran a la cola ayudado quizás, entre otros factores, por los dieciocho meses de baja maternal a los que tienen derecho las madres aquí. Eso sí, se sitúa aún muy por detrás de países como Francia e Irlanda.

El caso es que las madres finlandesas tiene una media de 1,86 hijos (dato correspondiente al año 2009), así que imagino que ésta será una época en la que hay muchas en edad fértil y procreando a tope porque la realidad es que bebés y pequeñajos hay por todos lados y, por consiguiente, muchos carritos. Tanto es así que se pueden encontrar aparcamientos especializados en parques y zonas lúdicas.

















En invierno, cuando apenas ves a gente por la calle, se siguen viendo carritos en las puertas de todo tipo de establecimientos, desde una panadería en la que se tarda en comprar apenas 5 minutos, hasta en restaurantes en los que una cena puede durar un par de horas. En este aspecto, la seguridad y el civismo que existe en este país juegan un papel muy importante y nadie duda en "aparcar" sus carritos fuera del alcance de la vista haciéndole compañía a las bicicletas que, en su mayoría, andan también desamarradas.




















Como afortunadamente las entradas se pueden modificar, aprovecho para incluir la foto del zaguán que Dani echa en falta. Si, es cierto, en la puerta de las casas, dentro de los edificios, la gente deja también los carritos y las bicis e incluso los trineos en invierno. Pero eso no es tan raro, en nuestro piso de Alcalá también los dejan y no desaparecen :)


















Os dejo con una página que estado ojeando sobre estadísticas de nacimientos en Finlandia. Pinchad en el link y echad un vistazo, ¡es increíble desde cuando existen datos de este tipo documentados!

jueves, 1 de julio de 2010

Menú vacacional

Helsinki en julio se queda vacía, desierta. Es algo así como las tardes de agosto en Sevilla. Casi todo el mundo se pilla este mes de vacaciones y la ciudad se para, se acciona el stand by. Cierran la mayoría de los comercios, restaurantes, panaderías, etc. De hecho, el fin de semana pasado se celebró Juhannusta, algo parecido a lo que en España se celebra como la Noche de San Juan del 23 al 24 de junio, es decir, la noche más corta del año (o el día más largo, como dirían algunos) que aquí la trasladan al viernes siguiente. Encienden hogueras y construyen estructuras con maderas, hojas de árboles y cintas de colores para bailar alrededor al modo "corro de la patata" al son de músicas tradicionales:



Es una fiesta muy celebrada y supuso el comienzo de la espantada general veraniega. Muchos finlandeses aprovecharon ya ese día para echar el cierre a sus negocios. Imagino que, al menos, dejaran activos los servicios mínimos para los turistas pero poco más...

Y bien, nosotros no íbamos a ser menos. También nos vamos. Y entre la amplia variedad de posibilidades que ofrecía la carta, nos hemos decantado por:

- De primero, para entrar en faena, 4 días en San Petersburgo (Rusia). Plato servido con entradas para The State Hermitage Museum y condimentado con el espectáculo de ballet Espartacus, en el Mariinsky Theatre. De guarnición, la imprescindible guía Lonely Planet.

- De segundo, como plato principal, 5 días en Londres (Inglaterra). Condimentado con la asistencia a un musical de ingredientes sorpresa y aderezado con el partido de la final de la Copa del Mundo esperándonos supongo que en Ryans, donde me apuesto una pinta con quién quiera a qué será España uno de esos dos equipos que la jueguen.

Este plato va regado con uno de mis amigos españoles más reconocidos. Está catalogado con Denominación de Origen por descender de raíces vallisoletanas de gran calidad. Es una persona (ya no tan) joven, (tela de) fresco, huele siempre a limpio y tiene un sabor agradable (aunque al principio se le aperciba cierto amargor). Sobran las guías.

- Y de postre, como no podía ser de otra manera, familia y amigos, presentado cada uno de sevillanas maneras así que, ojo con el plato: quema.

Como aperitivo de cara a la próxima temporada os mantendré informados en Twitter, que podéis seguir a través del blog en la esquina superior derecha, de aquéllo que vaya resultando interesante durante nuestras vacaciones e iré mostrando alguna pincelada de posibles futuras entradas.

Volveremos a Helsinki a finales de julio, cuando la ciudad empiece a coger nuevamente el ritmo. Hasta entonces me despido de vosotros a través de Otsikko Helsinki. Pero volveré con más cosas que contar y con las pilas cargadas. Pásenlo bien y sean felices, en realidad eso es lo único que importa.

Para acabar con un buen sabor de boca, os dejo con imágenes de gente ilustre que ha pasado por aquí a visitarnos durante esta primera etapa. Un abrazo a todos ellos, a los que están por venir y a los que me seguís día a día a través del internet, ¡nos vemos pronto, gente!

Clemente y Conchi en la Iglesia Temppeliaukio, febrero 2010:















Familia Mediano-García de la Vega, marzo 2010

Antonio Miguel y Elvira delante del edificio Finlandia Talo, construído por el arquitecto Alvar Aalto















Nicolás disfrutando con su trineo en la nieve















Pablo jugando con sus coches en el barco de camino a Tallín






















Antonio y Susana con Dani en el parque Kaivopuisto















Y, por último, tres compañeros de Dani con los que también tuvimos tiempo de pasar buenos ratos

Mavi Y Jesús en el parque de Seurasaari















Y Aída en Esplanadi

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Primeras impresiones

Lo primero, ante la avalancha de preguntas, Otsikko Helsinkiin significa Rumbo a Helsinki, como no podía ser de otra manera. Y lo segundo, el teclado en el que escribo, hasta que llegue mi ordenador, es suomi, lo que significa, entre otras cosas aún por descubrir, que no tengo aquella letra que tanto nos representa...

Pues nada, ya estamos aquí.

Las primeras impresiones son muy buenas. La gente es muy amable, sobre todo habiendo escuchado siempre todo lo contrario. Tenemos una vecina (vamos, pensamos que es nuestra vecina, igual es nuestro ángel de la guarda) que cada vez que nos ve, con cara de panolis supongo, nos ofrece su ayuda. De momento no nos ha hecho falta pero quién sabe, es de agradecer, of course.

Hace frío, mucho. Era de esperar: un buen chaquetón, unos guantes, bufanda, gorro... Es relativamente fácil combatirlo, al menos, por ahora. El problema viene cuando te intentas integrar en la vida diaria y te echas a la calle a hacer varios mandados: ¡menudo coñazo! Claro, bien tapadita por la calle que hace frío pero cada vez que traspasas un umbral, ¡vaya bochorno! Os cuento mi mañana e intentaré que lo entendais: he ido a nuesro banco finés, Nordea, a presentar un documento firmado en el que, por lo visto, dice que me otorgan una tarjeta de crédito. Mientras esperaba a que me recibiese la Srta. Noora Hammar me empezó a entrar una calor que hizo que me quitase cada complemento que llevaba. Justo cuando acabo, me recibe, estoy un par de minutos con ella y para la calle. Decido ponerme todo, menos el gorro, porque voy cerquita de allí a comprar un teclado y un ratón inalámbrico. Como no podía ser de otra forma, al entrar en Stockmann, un centro comercial del estilo de nuestro Cortinglés, me tengo que volver a quitar todo. Hago las gestiones oportunas, no más de 20 minutos, y vuelta a empaquetarme. Lo peor estaba por llegar. Me paro en un supermercado cerca de casa, cojo una cesta, entro (por supuesto con la bolsa del Stockman a cuestas) y empiezan los agobios de multitud de prendas que me protegen, en ese momento, de nada. Me quito los guantes y el gorro y cómo buenamente puedo los guardo en el bolso. Me quito el chaquetón y me lo cuelgo del mismo brazo en el que llevo la bolsa. Y en la otra la cesta, cada vez más llena... Y todavía me queda pagar, volver a enguatarme e intentar llegar a casa con tanta cosa en lo alto. En fin, todo esto para haceros ver que el mérito que tienen estos finlandeses no es soportar el frío sino acostumbrarse a vivir su día a día con él sin perder la paciencia y con una habilidad que a mi me ha dejado pasmada. O, más bien, creo que los he dejado yo pasmado a ellos con tanta torpeza.

Todo lo anterior lo he hecho sola. Y muy orgullosa que me siento. He hablado poco, lo justo, pero suficiente para llevar a cabo todas las tareas satisfactoriamente. Hoy ha sido fácil, ya os iré contando más adelante.

Y lo último pero no menos importante. Todas las semanas tenemos reservada una hora de sauna en la parte baja del edificio, los miércoles de 8 a 9 de la tarde. Hoy a sido nuestro primer día y estamos encantados con la experiencia, encantadoramente reventados. De vuelta, nos ha caído la primera nevada. Ahora mismo nos asomamos por la ventana y vemos todo el patio interior blanco, blanco como la nieve, claro, ¡es que es nieve! Es lo que tiene estar a 0,8 grados...

Sólo añadir que esta entrada ha sido pelín más larga, sólo para compensar la falta de foto/s. Hasta que no llegue la mudanza no tendré forma de pasarlas de la cámara al ordenador :(

¡Besos adornados con copitos de nieve!