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lunes, 13 de septiembre de 2010

Paquete sorpresa

Este año mi cumpleaños ha sido especial.

No es la primera vez que el día 11 de septiembre lo paso fuera de Sevilla, pero siempre he vuelto dentro del margen oficialmente aceptable que permite llevar a cabo una celebración.

Y no es precisamente la celebración lo que se echa en falta a tantos kilómetros, sino ese beso de tu madre recordándote la hora exacta a la que naciste, el calor de ese abrazo fuerte, apretado, acompañado de una tierna mirada de cada una de tus hermanas, la ensalada de pasta en el patio de la casa de mi padrino con toda la familia cantándome el cumpleaños feliz o saber que tus amigos no son capaces de ponerse de acuerdo para ir a almorzar y acabar yendo siempre a Los Ponys (¡a mí me encanta ese plan!)

Este año me ha faltado todo eso. Pero como todo, ha sido compensado con sensaciones que, por ser distintas, no han dejado de ser mejores, sino sólo eso, distintas.

El viernes me llegó a casa un paquete que me enviaban mi madre y mis hermanas y tenía instrucciones de no abrirlo hasta el sábado que fuese mi cumpleaños. Tuve la suerte de que llegase sólo un día antes pero, aún así, la espera se me hizo interminable. Es una sensación parecida a cuando abres los ojos a mitad de la noche de Reyes, sabes que están ahí los regalos pero es demasiado temprano para leventarte. No sé, algo así. Afortunadamente, Dani me regaló unas entradas para ver a Sting esa misma tarde noche y las últimas horas pasaron volando.

Menuda pasada de concierto. Sting cantando acompañado de la Orquesta Real Filarmónica de Londres. Estábamos bastante lejos, todo hay que decirlo, pero el sonido era espectacular. Y, claro, me emocioné. Sting me trae demasiados recuerdos que también formaron parte de aquel regalo. Una maravilla.



El disco del que sale esta gira se llama Simphonicities y merece la pena escucharlo con los cascos puestos, abstrayéndote de todo, del mismo modo que lo hacía John Cusack en Alta Fidelidad...

Estaba claro que el paquete alcalareño lo abriría antes de acostarme. La duda era si a las doce hora local u hora de España. Cuando llegué a casa tenía un mensaje de mi hermana: "Oye, hasta tu cumple EN ESPAÑA, no lo vayas a abrir, eh? jejeje...." Cualquiera, vamos... Y, pacientemente, esperé.



Al día siguiente no pudimos resistirnos a abrir una de esas latas de mejillones, concretamente la de salsa de vieira, ¡¡mmmm, estaban deliciosos!! Y después salimos a celebrarlo con una cena en el Mecca y un número inimaginable de mojitos en un bar llamado Cuba, que lo único que tenía de cubano era el nombre.

En cuanto al vídeo del concierto, era sólo para demostrar que estuvimos allí porque, desde luego, no hace justicia a lo que vimos. Os dejo este enlace para que os hagáis una idea.

Aprovecho para agradecer, nuevamente, todas las felicitaciones que he recibido vía móvil e internet y aprovecho para romper una lanza a favor de aquellas que llegan a través de los recordatorios de las redes sociales. A mí personalmente me hacen también mucha ilusión. Facebook te puede avisar de lo que sea pero si no te apetece, pues no felicitas y listo. Por otro lado, hay gente que realmente se curra su mensaje cumpleañero y lo acompaña de verdaderas joyas visuales que, de no ser así, desconocería. Y, por qué no decirlo, a mí me viene la mar de bien que estas páginas me recuerden ciertos cumpleaños y no veo que hay de malo en felicitar de este modo a gente que si no fuese así no harías, simplemente, por desconocimiento.

De entre todas las felicitaciones que he recibido, no puedo evitar sentirme especialmente orgullosa de ésta, ha sido todo un regalo:


Y ésta otra no hace más que probar que las nuevas generaciones nos van pisando los talones con el uso de la tecnología. Tendríais que ver las de cosas que "inventa" mi sobrino Nicolás cada vez que hablamos con él por Skype, siempre encuentra el encuadre perfecto y esta vez no podría haber sido más adecuado:



¡Ah, Dani también me ha regalado una raqueta de tenis!, ¡qué tiemble Nadal! Y ya que estoy, aprovecho para desearle toda la suerte del mundo porque esta noche juega contra Djokovic la final por el único título de Grand Slam que le falta, el de US Open: ¡vaamooosss Rafa!

domingo, 27 de junio de 2010

A falta de teletransporte buenas son videollamadas

- O de cómo Iria logró subirse al carro de las nuevas tecnologías -


Antes de establecernos en Finlandia aquel 2 de noviembre del año pasado, Dani ya llevaba un año yendo y viniendo de España hasta aquí para resolver cuestiones laborales. Fue entonces cuando yo empecé a tener mis primeros deslices con las videollamadas a través de Skype.

Hoy día se ha convertido en un medio de comunicación cotidiano en nuestro día a día que nos permite hablar con nuestras familias y amigos y al que ya me estoy, más o menos, acostumbrando.

Pero dentro del mundo de las videollamadas hay cosas que aún me siguen fascinando como si fuera la primera vez, porque no me digan que no resulta increíble que los padres de Dani asistiesen al cumpleaños de su primogénito a través de las redes:



O que hayamos conocido al penúltimo miembro de la pandilla en nacer mirando embobados hacia la pantalla del televisor:



La última experiencia fue ayer. Le organizamos una fiesta sorpresa (y me incluyo, por qué no) a mi tío Jesús, hermano de mi madre, por su cumpleaños. Fue en Espartinas, en casa de sus amigos Hilario y Lourdes (¡gracias!). En primer lugar habíamos preparamos unos vídeos sorpresa de felicitaciones varias. Por un lado mi hermana Aurora y Gustavo, su novio. Gustavo se presenta hoy al examen de oposiciones en Málaga (tengo los dedos cruzados) y ambos están pasando allí el fin de semana en casa de mi tía Conchi. Por otro lado, sus hermanos le han grabado otro vídeo: mi tío Manolo (mi padrino), mi tío Juan Bosco, mi tía Conchi (la de Málaga) y mi madre, Pilar. Y, por último, nosotros hemos hecho lo propio desde Finlandia. Luego ha visto un vídeomontaje precioso que le han preparado mis hermanas con fotos suyas.

Y ha sido después cuando han conectado en directo, primero con los que estamos en Helsinki y después con los que andan en Málaga, usando Skype (aunque alguna se empeñara en hacerlo a través de Spotify...)



Y allí estábamos nosotros, Dani y yo, en una pantalla gigante, ante la mirada emocionada de mi tío en primer plano y vislumbrando a mucha gente tras él a la que no podíamos distinguir muy bien en la oscuridad por lo que nos daba la impresión de que estábamos solos con él. Hasta que mi tío se quitó de enmedio. ¡Qué vergüenza, allí había el ciento y la madre!, ¡y los flashes no paraban de saltar! Creo que es lo más cerca que estaré de un programa tipo "Sorpresa Sorpresa".



Y mi prima Olga (ya te dije que te la pagaría) ahí, erre que erre, metiendo palitos en candela todo el tiempo viendo lo mal que lo estábamos pasando, nos mostró la pantalla en la que todos nos estaban viendo, ¡qué joía más grande que eres!

Y yo cada vez más acalorada...

Pero fue realmente increíble. Ver a mi tío rodeado de todas las personas que lo quieren, saber que se ha llevado la sorpresa de su vida y nosotros, a cinco mil kilómetros, siendo testigos de aquello. Pasé mucha vergüenza ayer pero lo haría mil veces más. Aún sigo emocionada.

Muchísimas felicidades titojesú.