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lunes, 21 de marzo de 2011

La madre que me parió y mi prima la de Blanes

Estos días ando bastante nostálgica y los últimos acontecimientos no hacen sino reforzar esta sensación. Lo bueno es que me gusta sentirme así, me gusta notar como cosas que pudieran parecer insignificantes me emocionan, como preparar las fotos que pondrán el broche a esta entrada, eso me hace sentirme bien, viva. Lo malo es que la nostalgia también me entristece y yo no tengo motivos para estar triste, no sería justo, soy feliz.

Contextualizo.

Mi madre y Maricarmen, la prima de Blanes, estuvieron aquí a principios de mes. Los días previos mucha gente me decía lo nerviosa que estaba mi madre por venir. Es lógico, soy una de sus niñas de su alma, vivo lejos desde hace más de un año y aquí en febrero-marzo hace un frío que te cagas. Razones más que de sobra para sentirse pelín impresionada por el viaje, normal. Eso ya hizo que yo pasase una semana previa bastante agitada también. Estaba deseando verla llegar, enseñarle todo lo que llevaba tanto tiempo queriendo que conociese: mi casa, mi barrio, mis nuevos amigos, mi vida finlandesa. Siempre he vivido tan cerca de ella que se me hacía raro pensar que todo esto no formase parte también de su día a día. Y por otro lado tenía mil cosas que hacer con el regreso a Sevilla a la vuelta de la esquina, pero eso sería antes y después de que se fuesen, eso lo tenía claro.

Mientras estuviesen aquí todo mi tiempo sería para ellas. Para mi madre por ser mi madre y para Mª Carmen por estar siempre ahí, antes y, sobre todo, ahora. Y porque es madre también y eso se nota, por ejemplo, en detalles como éste:



Pues bien, estas dos mujercitas llegaron, vieron y vencieron. Llegaron sanas y salvas, que haciendo escala en Alemania no es fácil. Vieron, y jugaron, y rieron, y contaron, y cayeron, y saltaron, y sobre todo, se diviertieron. Y vencieron, porque aguantarme diez días seguidos, sin un Dani (que andaba de viaje) conciliador de por medio, tiene un mérito infinito.

El caso es que me han hecho reír y me han mimado muy mucho a partes iguales .Esos cariñitos que sólo una madre puede darte, a mí me los dieron dos. Y esa tranquilidad de que nada puede pasarte porque ella está siempre ahí cerca, a un palmo de distancia. No sé, me he sentido extraña. Haciendo de madre y de hija a la vez. Mostrando cosas nuevas a esa persona que se ha pasado años enseñándomelas a mí. Peleándome por pagar (cuántas veces juré de pequeña que nunca lo haría), viendo cómo se las entienden con un taxista estonio, comprobando que hacen unas fotos estupendísimas, verlas salir corriendo al ojopatio gritando "¡¡nieva!!", escuchando historias de un tal Leuri, comiendo tartas de zanahoria y queso en porciones que al final fue de lonchas, comiendo un pulla tras otro, preguntando a un camarero si el barco en el que vamos montadas va a Helsinki y no a Estocolmo, hablando en catalán - ¡ah, no! :P -, dando infinitas vueltas por encima de una iglesia construída en roca, jugando a ser espadachines con carámbanos, esperando que tres autobuses de rusos dejasen tranquilo a Sibelius, jurar que no compraríamos más pasteles a una chica que no estaba por la labor de venderlos, echarme cremita de manos al levantarme y antes de dormir y alguna que otra vez en alguna cafetería, decir una y otra vez lo increíble que es poder ver como el mar está congelado, no-haciendo el ángel porque estaba la nieve dura...




No puedo parar de reír mientras veo el vídeo una y otra vez. N sé si me perdonarán esta jugarreta pero yo estoy orgullosísima de las dos. Lo único lamentable del vídeo es la voz repelentosa que se escucha de fondo, el resto es lo más. La una diciendo que mejor hacer el ángel bocabajo, ¡dónde se ha visto!, y la otra revolcándose como un flamenquín, jajaja, ¡qué grandes!

Y para compensar lo anterior, este regalito va por vosotras. Gracias, mil gracias por esto días inolvidables, por llenarlos de buenos momentos. Pero sobre todo gracias por sentiros ahí, siempre, tan cerquita de mí.

Mamá, te quiero.

Maricarmen, te haces querer.

Vosotras si que sois un verdadero regalo.

My mom in Helsinki from Marta Comesaña on Vimeo.





jueves, 3 de marzo de 2011

Suomenlinna, un avance / Suomenlinna, an advance


Ahora que la visita aún duerme, derrotadas ellas por haber sucumbido durante varias horas a los encantos de esta bonita isla-fortaleza, aprovecho para subir un vídeo de ayer. Es sólo un adelanto, Suomenlinna da para mucho más.

Yesterday we went to Suomenlinna. It is a fortress just twenty minutes from Helsinki. This is an advance, soon I am going to post more about it.




miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Te acuerdas?

- English version, click here -


Oye, ¿te acuerdas que al principio tú y yo ni fu ni fa? Claro, tú estabas en el C, ¡bah!

¿Te acuerdas cantando Losing my religion en el Tierramedia cuando aún cabíamos sentados entre la ventana y la barra?

¿Te acuerdas cuando eras tímido, llevabas unas enormes gafas oscuras de carey y algunas chicas insistían en que me tenías que gustar?

¿Te acuerdas de las pizzas a las 5 de la mañana?

¿Te acuerdas cuando vivíamos uno enfrente del otro?

¿Te acuerdas cuando te contaba chorradas en tu minúsculo cuarto mientras tu hacías como que escribías?

¿Te acuerdas que el año pasado me diste los tirones de oreja en octubre?

¿Te acuerdas la "película" que vimos de un chico compulsivamente maniático que colgaba su ropa en perchas en el armario del mejor - su - dormitorio, mientras la chica con la que convivía llenaba el salón de pañuelos de papel moqueados? Aquella vez que perdí 20.000 pesetas de golpe...

¿Te acuerdas cuando me enseñabas a jugar al billar en el Ras?

¿Te acuerdas que fuímos los único que usamos el saloncito interior de Nueva Florida?

¿Te acuerdas de la charla en las escalinatas de San Sebastián 15 hablándome de aquella chica?

¿Te acuerdas que te decían abejorro? Y no precisamente por lo pesado que puedes llegar a ser...

¿Te acuerdas que en Santa Susana hay un placa con nuestros nombres? Primero el zumo y la tostada. El cafecito solo después, con el cigarro.

¿Te acuerdas que alguna vez fuímos juntos al Ruedo?

¿Te acuerdas que una vez me dejaste tu cama para dormir porque mi madre no me abría la puerta?

¿Te acuerdas que te fuíste a Londres acojonao y ahora te los comes a tos con papas?

¿Y recuerdas que te debía algo?

Pues ahí vamos.

Álvaro es este chico que se fue a Londres no sé muy bien a qué pero que escribe un blog cojonudo. Es un tipo especial. El verano pasado fuímos a visitarlo, pasamos allí cuatro días increíbles, con una calor espantosa pero con un anfitrión de lujo. Desde entonces tenía pendiente esta entrada. El listón estaba alto, por las nubes me lo colocó el chavalillo. Resulta que él también vino a vernos a Helsinki en octubre y días después de regresar a Londres me dedicó esta entrada. No puedo evitar de vez en cuando pasarme a echarle un ojo, a vigilar que sigue ahí. Es un regalo de esos que no tienen precio y que cada vez que lo leo para resetear ese estado nostálgico de turno siempre termina robándome alguna lágrima. Pero esta bien, gracias a él también tengo el antídoto emocional opuesto: el vídeo que grabó cuando estuvimos allí dándole la lata. Con este también lloro, pero de alegría. Me hace sonreir, carcajear y eso, finalmente, me carga las pilas:


Por londres from calvanki on Vimeo.

El caso es que yo no soy mucho de grabar vídeos y menos si ya tengo al abejorro rondando todo el día camarita en mano. Pero como quería incluir una canción en mi dedicatoria he optado por un montaje fotográfico. Espero estar a la altura.

Amigo, te quiero.







martes, 15 de febrero de 2011

Y como no, Sibelius

No se puede escribir un blog desde Finlandia sin dedicarle una entrada a Jean Sibelius. Este buen señor es, junto a Runeberg, uno de los símbolos culturales del país. Para componer su obra se basó en la literatura nacional, sobre todo en los poemas, y en las costumbres y tradiciones finlandesas, como también hiciese su compatriota,. Es curioso leer sobre ese espíritu nacionalista y saber que ambos provenían de familias con afinidad sueca.

No os voy a dar el tostón con su vida y tal porque para eso está la Wikipedia, pero sí os cuento una cosa que me ha hecho muchísima gracia cuando la he leído. Como casi todos los grandes genios, con todo su arte y habilidades expuestas a toda crítica, Sibelius también tuvo sus defensores y sus detractores. Por lo visto su música fue novedosa pero quizás no lo suficiente como para tener contentos a todos y eso despertó muchas opiniones no demasiado favorables. El caso es que el tipo, al que poco le importaba lo que dijesen los críticos, comentó: "no presten atención a lo que los críticos dicen. Nunca se ha levantado ninguna estatua de un crítico". Jajaja, la verdad es que hay que reconocer que ahí estuvo cachondo el tío.

Además, la fresca la soltó antes de saber que levantarían un monumento en su honor. Está situado en el parque Sibeliuspuisto de Helsinki, en la zona de Töölö. Fue diseñado por Eila Hiltunen y construído en 1967, diez años después del fallecimiento del compositor. Se trataba de una obra de arte abstracto, así que decidieron incluir una efigie de Sibelius para completar el trabajo. Si te fijas, puede verse cerca de la esquina inferior derecha de la fotografía.



Y ahora os confieso algo.

Un día del pasado diciembre, yendo para el gimnasio, estaba cayendo una nevada impresionante. Los copos eran gordos, suaves y muy abundantes, apenas parecían bolas de algodón, Sólo estuve dentro un par de horas pero cuando salí aquello parecía otro lugar. La calle donde está el gimnasio había sido cortada al tráfico y los finlandeses se apresuraban a desenterrar sus coches para el día siguiente. Todos hablaban en finlandés, obviamente, pero se entendía perfectamente que entre ellos comentaban la espectacularidad de aquella nevada. Sonrientes, que ya es raro sobre todo cuando te los ves pala en mano, conversaban mientras quitaban esa manta blanca que cubría sus vehículos. En apenas un rato la nieve hizo de las suyas y ellos, cómplices, jugaban con ella al escóndite buscando cada uno su automóvil.

Fue divertido y extraordinario.

Como también lo fue cruzar mi calle, Tähtitorninkatu. Parecía estar atravesando algún decorado de cine que bien podría habérsele antojado al mismísimo Tim Burton. Precisamente fue al día siguiente cuando tomé las fotos en Tähtitorninmaki, ya sabéis, el jardín de mi casa.

Lo sé. Igual ando ya pesada con la nieve, pero a mí me sigue fascinando como el primer día. Tanto es así que cogí la cámara y grabé un vídeo de once minutos que, claro está, pretendía ser de uso y disfrute personal. Pensé que quizás sería demasiado largo para mostrarlo y que es una de esas situaciones que, por más que muestres o intentes explicar, es necesario ver con tus propios ojos. Por otro lado, no veía por donde poder recortarlo para compartirlo con vosotros, porque perdería la gracia y seguiría sin apreciarse la verdadera esencia del directo. Así que, eso, decidí quedármelo para mí, para poder recordarlo siempre.

Y qué pasó. Pues que ayer pensé que hoy os hablaría de Sibelius y que tendría que acompañar la entrada con una de sus composiciones. En principio había pensado en Finlandia, su composición más conocida y que fue usada en la película "La Jungla 2", protagonizada por Bruce Willis. Pero después recordé mi vídeo de 11 minutos y 3 segundos y pensé que si encontraba una pieza compuesta por Sibelius que durase lo mismo que el vídeo, lo subiría. Y allí estaba la Sinfonía no.1, en mi menor, Opus 39, Andante, ma non troppo, Allegro enérgico, a la que ya le tengo un cariño especial, entre otras cosas por durar lo mismo exactamente que mi vídeo y, por supuesto, por haberla escuchado mil veces para editarlo.

¿Coincidencia? No lo creo :)

Así que, ya os lo he dicho, el vídeo es largo. Pero además, para más inri, está mal grabado y la técnica del enfoque en movimiento aún me gana la partida. Todavía no sé como aprobé el exámen de cámara de vídeo de la asignatura de Imagen Audiovisual. Espero que aquel profesor, si lo ve, no se eche las manos a la cabeza. Mejor dicho, espero que no lo vea... :P

Pero aún así es mío, lo he hecho yo y me encanta que al final lo vayáis disfrutarlo vosotros también.

Solo un par de recomendaciones: pantalla completa y auriculares o, lo que es lo mismo, música, imagen y tú. Nada más. Y si la imagen al final te aburre, ¡sólo tienes que cerrar los ojos! :P




Y para que no tengáis que buscar la pieza Finlandia, que se que os dará pereza aunque sintáis curiosidad por saber si la conocéis o no, ahí va un vídeo:





Y disfruten, disfruten mucho de Sibelius y de la música clásica en general. Es la que realmente nos amansa cuando nos convertimos en fieras.

lunes, 6 de diciembre de 2010

6 de diciembre: Día de celebraciones varias

Hoy me he puesto el despertador a las 8.40 de la mañana. En el jardín de mi casa, como yo llamo cariñosamente al parque que está justo enfrente del edificio donde vivimos, han celebrado el primer acto de el Día de la Independencia: la izada de la bandera. Y como yo por ser española también estoy de celebración, pues allí me he plantado a las 9 en punto con toda la emoción y el sentimiento patriótico que he podido.


Es difícil meterse en el papel cuando cae sobre ti semejante tormenta de nieve en lo alto pero, allí estaban todos, en lo alto de la colina donde hoy daba la vuelta el viento, impertérritos, mirando de vez en cuando disimuladamente hacia el lado para evitar que los copos les golpeasen en la cara y desnudándose la cabellera para cantar el himno mientras iba subiendo la bandera. Porque ambas fotos son parecidas, pero no. En la de arriba aún no había comenzado el acto, mientras que en la de abajo, la bandera está subiendo y la mayoría están ya sin gorro.

Era imposible y absurdo estar haciendo fotos, así que opté por hacer un vídeo. Ya os digo que hagan la vista gorda y obvien la parte técnica. Para compensar lo que auguraba como una nefasta grabación, me subí a un banco para tener mejores vistas (¡sí, son mejores vistas!), jugándome el tipo para que todos pudiéseis tener un cachito de momento patriótico como el que yo he tenido la oportunidad de experimentar. Eso sí, ¡la calidad es excelente! Así que no se me quejen...

El acto ha durado más de lo que dura el vídeo, incluso más de lo que nosotros hemos durado allí. Porque una ha puesto todo su empeño, pero las condiciones meteorológicas eran demasiado adversas y el que nos hubiésemos acostado a las tres y tuviésemos tan cerca nuestra casa, donde nos esperaba café y calorcito, no ayudaba a tener que sufrirlas.



Cuando volvíamos a casa paré un par de segundos para hacer fotos. No os podéis ni imaginar la que está cayendo desde ayer por la tarde, pero si puedo ayudar a que os hagáis una idea mostrando como estaba mi calle hace apenas 3 horas:



Los actos por la festividad continúan durante todo el día: misa en la Catedral Luterana, con Presidenta incluida y recepción, banquete y baile en la Gran Gala que se celebra en el Palacio Presidencial a partir de las 19.00. La cadena pública YLE retransmite en directo la ceremonia y no hay un finlandés que se la pierda, más que nada porque mañana no se hablará de otra cosa. Yo el año pasado vi un cachito y no hay forma humana de soportar más de 10 minutos de semejante aburrimiento: dos mil personas saludando a la Presidenta. Ajá. También es cierto que nunca se me ocurriría tragarme el desfile militar del 12 de octubre.

Aunque, ahora que lo pienso, ningún año me pierdo el mensaje navideño del, nuestro Rey, Juan Carlos...

¡Viva la Constitución Española!

lunes, 13 de septiembre de 2010

Paquete sorpresa

Este año mi cumpleaños ha sido especial.

No es la primera vez que el día 11 de septiembre lo paso fuera de Sevilla, pero siempre he vuelto dentro del margen oficialmente aceptable que permite llevar a cabo una celebración.

Y no es precisamente la celebración lo que se echa en falta a tantos kilómetros, sino ese beso de tu madre recordándote la hora exacta a la que naciste, el calor de ese abrazo fuerte, apretado, acompañado de una tierna mirada de cada una de tus hermanas, la ensalada de pasta en el patio de la casa de mi padrino con toda la familia cantándome el cumpleaños feliz o saber que tus amigos no son capaces de ponerse de acuerdo para ir a almorzar y acabar yendo siempre a Los Ponys (¡a mí me encanta ese plan!)

Este año me ha faltado todo eso. Pero como todo, ha sido compensado con sensaciones que, por ser distintas, no han dejado de ser mejores, sino sólo eso, distintas.

El viernes me llegó a casa un paquete que me enviaban mi madre y mis hermanas y tenía instrucciones de no abrirlo hasta el sábado que fuese mi cumpleaños. Tuve la suerte de que llegase sólo un día antes pero, aún así, la espera se me hizo interminable. Es una sensación parecida a cuando abres los ojos a mitad de la noche de Reyes, sabes que están ahí los regalos pero es demasiado temprano para leventarte. No sé, algo así. Afortunadamente, Dani me regaló unas entradas para ver a Sting esa misma tarde noche y las últimas horas pasaron volando.

Menuda pasada de concierto. Sting cantando acompañado de la Orquesta Real Filarmónica de Londres. Estábamos bastante lejos, todo hay que decirlo, pero el sonido era espectacular. Y, claro, me emocioné. Sting me trae demasiados recuerdos que también formaron parte de aquel regalo. Una maravilla.



El disco del que sale esta gira se llama Simphonicities y merece la pena escucharlo con los cascos puestos, abstrayéndote de todo, del mismo modo que lo hacía John Cusack en Alta Fidelidad...

Estaba claro que el paquete alcalareño lo abriría antes de acostarme. La duda era si a las doce hora local u hora de España. Cuando llegué a casa tenía un mensaje de mi hermana: "Oye, hasta tu cumple EN ESPAÑA, no lo vayas a abrir, eh? jejeje...." Cualquiera, vamos... Y, pacientemente, esperé.



Al día siguiente no pudimos resistirnos a abrir una de esas latas de mejillones, concretamente la de salsa de vieira, ¡¡mmmm, estaban deliciosos!! Y después salimos a celebrarlo con una cena en el Mecca y un número inimaginable de mojitos en un bar llamado Cuba, que lo único que tenía de cubano era el nombre.

En cuanto al vídeo del concierto, era sólo para demostrar que estuvimos allí porque, desde luego, no hace justicia a lo que vimos. Os dejo este enlace para que os hagáis una idea.

Aprovecho para agradecer, nuevamente, todas las felicitaciones que he recibido vía móvil e internet y aprovecho para romper una lanza a favor de aquellas que llegan a través de los recordatorios de las redes sociales. A mí personalmente me hacen también mucha ilusión. Facebook te puede avisar de lo que sea pero si no te apetece, pues no felicitas y listo. Por otro lado, hay gente que realmente se curra su mensaje cumpleañero y lo acompaña de verdaderas joyas visuales que, de no ser así, desconocería. Y, por qué no decirlo, a mí me viene la mar de bien que estas páginas me recuerden ciertos cumpleaños y no veo que hay de malo en felicitar de este modo a gente que si no fuese así no harías, simplemente, por desconocimiento.

De entre todas las felicitaciones que he recibido, no puedo evitar sentirme especialmente orgullosa de ésta, ha sido todo un regalo:


Y ésta otra no hace más que probar que las nuevas generaciones nos van pisando los talones con el uso de la tecnología. Tendríais que ver las de cosas que "inventa" mi sobrino Nicolás cada vez que hablamos con él por Skype, siempre encuentra el encuadre perfecto y esta vez no podría haber sido más adecuado:



¡Ah, Dani también me ha regalado una raqueta de tenis!, ¡qué tiemble Nadal! Y ya que estoy, aprovecho para desearle toda la suerte del mundo porque esta noche juega contra Djokovic la final por el único título de Grand Slam que le falta, el de US Open: ¡vaamooosss Rafa!

miércoles, 23 de junio de 2010

La teoría de los farolillos

Hace tres semanas, coincidiendo con la visita de Antonio y Susana, fue la feria de Alcalá de Guadaíra, mi pueblo. Desde que soy capaz de recordar, ésta es la segunda vez que me ponen falta de asistencia allí. La primera fue estando en séptimo de EGB, que me pilló una neumonía que me tuvo cerca de un mes encamada y tapada con el edredón hasta el cuello. Sí, en junio, mientras todos alternaban la feria con remojones en la piscina en mi casa. Recuerdo como primo Alberto pasó muchas horas conmigo cuando le dieron las vacaciones, entreteniéndome y haciéndome reir. No me queda un mal recuerdo de aquéllo, salvo la inyección diaria en las nalgas...

A lo que iba. Es la segunda vez que falto. Siempre por causa mayor. Y he esperado a no tener morriña para poder publicar esta entrada en condiciones, sin ser muy pastelosa, que me conozco.

Y aquí nos vimos cuatro alcalareños, una de adopción pero casi que no se le nota, con una botella de manzanilla, sevillanas y una teoría sobre los (no) farolillos en Helsinki.

Hablando de farolillos, hace poco leí que fue en 1877 cuando se utilizaron por primera vez en la Feria de Sevilla los llamados farolillos venecianos, que son los que se siguen utilizando hoy día, y que tienen su origen en el conocido carvanal italiano. Últimamente, ya ven, va la cosa de carnavales.

Y, hablando de farolillos, he aquí la teoría:



La canción, preciosa, es del grupo porterodelantero


Dejo vía libre para que Dani resuma todo aquéllo que nos contó durane la grabación del vídeo. Estad atentos a los comentarios, ¡su teoría es, si cabe, más interesante que la de los farolillos!

Y para terminar, agradecer a todos aquéllos que os acordásteis de nosotros en feria y brindastéis a nuestra salud. Y a los que no, ¡qué caraio, la feria está para olvidarse de todo! :)

Y ahí van las pruebas de que Clemente es un hombre de palabra: ¡gracias!





Esta entrada se la dedico a alguien muy especial. Igual este año tendría que haber estado en Alcalá en feria. Y no precisamente para bailar sevillanas. O si, quién sabe. Ánimo, pequeña. Te quiero.

Y a tí, Dani, nueve años. Y diez. Y cien.

lunes, 21 de junio de 2010

La caja mágica

Durante el invierno, mientras nos tomábamos un chocolate caliente en Kapelli para combatir el frío, veíamos, frente por frente un cubo acristalado, cerrado, con pinta de habitación para nada pero con apariencia de tener alguna utilidad más aparte de la de reposar ahí, en pleno corazón de la ciudad.

Hace un par de meses, coincidiendo con la llegada del buen tiempo - llamesé buen tiempo a un cielo normalmente despejado y temperatura media de unos 15ºC - por fin pudimos despejar las dudas. Es un lugar en el que cada día hay actuaciones de todo tipo. Merece la pena pasar por ahí y parar, al menos un par de minutos, para prestar atención a lo que ese día toque: música clásica, coro de voces a capela, grupos de rock adolescentes o negros percusionando. Todo tiene cabida ahí. Y, si es verdad que merece mucho la pena, es posible disfrutarlo sentado en uno de los bancos colocados frente al escenario para ese fin.

Pero de todas las actuaciones que he tenido el gusto de ver, unas de pasada, otras quedándome embelesada y alguna que otra sin pena ni gloria, sin duda alguna la que se lleva la palma es la de los grupos de niños de colegio, celebrando el fin de curso con versiones de lo más variopintas, la mayoría de ellas de temas célebres muchísimo antes de que algunos padres de los protagonistas fuesen concebidos. Ahí es nada. Menuda fiesta tenian montada los chavales. Normalmente en los bancos hay algunas personas sentadas, pocas. El resto, el que está de pie, va yendo y viniendo, pero siempre son distintas las caras cada vez que uno pasa. Pero en este caso no era así. Yo pasaba rápido cerca de ahí para hacer unos recados, hasta que escuché un griterío propio de un concierto de Hanna Montanna y no tuve más remedio que desviar mi camino. Después de quedarme un rato embobada, esbozando una sonrisa y observando tal expectación, decidí ir a por la cámara para poder compartirlo con vosotros. Aproximadamente tardé una media hora. Cuando volví no sólo estaban exactamente los mismo que ya estaban, ocupando sus mismos sitios, si no que había aún más gente, saltando, brincando, tocando palmas y entonando todas las canciones. Sobre todo a pie de escenario, cómo deber ser. Y los chicos, cada vez más entusiasmados, como no podía ser de otra manera visto el fenómeno fan, dándolo todo. Nunca ví aquéllo, ni de lejos, tan animado. Me encantó. Ahí os dejo con una pequeña muestra de lo que aconteció. No fue de las mejores ni de las más animadas pero la canción me hizo decantarme por ella. ¡Ala, qué lo disfruten!

sábado, 22 de mayo de 2010

Cambio climático. O no.

Ha sido increíble.
Llevamos un par de semanas con una temperatura entre 20 y 25ºC y con un sol radiante, sin la necesidad de tener que abrirse paso entre las nubes.
Gente haciendo cola para comprar un helado, gente en bikini tomando el sol en cualquier zona verde, gente desayunando, almorzando o, simplemente, charlando en terrazas, gente, gente, y más gente echada a la calle.
Así llevamos dos semanas.
Esta noche tenemos una cena a las 21.00. Antes, sobre las 19.00, nos íbamos a pasar un rato por la fiesta inauguración de la casa de Mariana, una amiga brasileña que conocimos durante las clases de finlandés. De repente, hace escasos minutos el cielo se ha encapotado, tan rápido que incluso el primer trueno aún no venía acompañado de nubes. Y a empezado a llover, a llover mucho, a llover todo, y ha acabado granizando. Con una situación parecida, vi a mi pueblo aquel día al borde del caos (pero sin el borde). El termómetro que tenemos en el salón ha empezado a volverse loco. Decir tiene que, aunque nunca anduvo muy cuerdo, siempre era constante dentro de su desvarío pero hoy, en escasos diez minutos, a marcado 15ºC menos.
El poema ha venido durando sólo algo más de lo que da de sí este vídeo, lo justo para tener que avisar a Mariana de que no cuente con nosotros...:



Ahora ya no llueve, ni graniza, ni nada. Pero el cielo sigue gris y amenazante. Y a ratos, algún rayo atronador nos recuerda el fin del anticiclón que nos venía acompañando y que ya empiezo a añorar.